La historia de Michaela DePrince: una vida marcada por el vitíligo y el ballet.
La historia de Michaela DePrince es mucho más que la de una reconocida bailarina de ballet. Es la historia de una niña que creció durante la guerra civil de Sierra Leona, sufrió rechazo por tener vitiligo y, a pesar de las circunstancias, encontró en la danza una forma de transformar su vida.
Con el paso de los años, aquella niña que alguna vez fue señalada por sus manchas blancas llegó a convertirse en una bailarina profesional, actuó en importantes escenarios internacionales y apareció junto a Beyoncé en Lemonade.
Michaela DePrince murió en 2024, a los 29 años, pero su historia continúa siendo recordada por su trayectoria artística y por la manera en que habló públicamente sobre el vitiligo.
¿Quién fue Michaela DePrince?
Michaela Mabinty DePrince nació en 1995 en Sierra Leona, con el nombre de Mabinty Bangura. Su infancia estuvo marcada por la guerra civil que afectó al país y por la pérdida de sus padres.
Después de quedar huérfana, fue llevada a un orfanato. Allí tuvo que enfrentarse no solo a la difícil situación que atravesaba, sino también al rechazo relacionado con su vitiligo.
En aquel lugar llegó a ser identificada como el “número 27”, una referencia al número que tenía asignado entre los niños del orfanato.
Pero su vida comenzó a cambiar cuando una imagen despertó en ella un sueño que parecía imposible.
Una infancia marcada por el vitiligo.
El vitiligo tuvo un papel importante durante la infancia de Michaela.
En el orfanato, la despigmentación de su piel provocó que fuera tratada de manera diferente. La asociaban con creencias supersticiosas y llegó a ser llamada “niña del demonio”, una muestra del estigma que podía existir alrededor del vitiligo en el entorno en el que creció.
Para una niña, crecer escuchando este tipo de comentarios podía hacer que las manchas de su piel se convirtieran en una fuente de miedo y vergüenza.
Sin embargo, años después, Michaela hablaría de su experiencia de una manera muy diferente.
Su historia terminó convirtiendo aquello que había sido motivo de rechazo en una parte visible de su identidad.
La fotografía de una bailarina que cambió su vida.
Mientras estaba en el orfanato, Michaela encontró una fotografía en una revista de una bailarina llamada Magali Messac.
La imagen mostraba a una mujer bailando ballet y, para Michaela, representó algo que hasta entonces no había imaginado: una posibilidad de futuro.
La fotografía le hizo pensar que ella también podía convertirse en bailarina.
Aquel momento fue especialmente importante porque Michaela no conocía prácticamente nada del mundo del ballet. Sin embargo, decidió que quería bailar.
Más tarde, esa fotografía se convertiría en uno de los recuerdos más importantes de su infancia.
De niña huérfana a estudiante de ballet.
Michaela fue adoptada por Elaine y Charles DePrince y llegó a Estados Unidos siendo todavía una niña.
Una vez allí, pudo comenzar una formación formal en ballet.
Estudió en The Rock School for Dance Education, en Filadelfia, donde comenzó a desarrollar las habilidades que posteriormente le permitirían construir una carrera profesional.
Su camino no fue sencillo. El ballet es una disciplina que exige años de entrenamiento, preparación física y una enorme dedicación.
Para Michaela, además, significaba demostrar que aquella niña que había sido rechazada por su apariencia podía ocupar un lugar en los escenarios.
Aprender a mostrar sus manchas.
Durante su adolescencia y juventud, Michaela fue aprendiendo a relacionarse de otra manera con su vitiligo.
En lugar de permitir que sus manchas definieran sus posibilidades, comenzó a hablar públicamente sobre ellas y sobre las experiencias que había vivido durante su infancia.
Su aparición en escenarios y medios de comunicación hizo que muchas personas conocieran su historia y descubrieran que el vitiligo no impidió que alcanzara una carrera internacional en el ballet.
Para quienes viven con vitiligo, su historia también tuvo un significado especial: mostraba a una persona con manchas visibles de despigmentación ocupando un lugar destacado en un mundo en el que la apariencia física suele tener una gran importancia.
Michaela DePrince y su carrera en el ballet.
El sueño que comenzó con aquella fotografía terminó convirtiéndose en una carrera profesional.
En 2012, Michaela llamó la atención internacional después de aparecer en el documental First Position, que seguía a jóvenes bailarines que competían por oportunidades dentro del mundo del ballet.
También realizó actuaciones internacionales y desarrolló su carrera profesional en importantes compañías.
En 2013 se incorporó al Dutch National Ballet, en Países Bajos, donde continuó creciendo como bailarina hasta formar parte de la compañía principal.
Posteriormente, en 2021, se incorporó al Boston Ballet como segunda solista.
Su trayectoria demuestra hasta dónde llegó aquella niña que había descubierto el ballet a través de una fotografía.
También llegó a los grandes medios.
La carrera de Michaela no se limitó a los escenarios tradicionales del ballet.
Su historia apareció en diferentes medios y producciones audiovisuales, lo que permitió que su experiencia llegara a una audiencia mucho más amplia.
Uno de los momentos más conocidos ocurrió cuando participó en Lemonade de Beyoncé, el proyecto audiovisual de 2016 que combinó música, imágenes y diferentes expresiones artísticas.
Su participación en Lemonade contribuyó a aumentar todavía más su visibilidad internacional.
También apareció en producciones relacionadas con la danza y participó en la película Coppélia, basada en el conocido ballet clásico.
Michaela DePrince y el vitiligo: de esconder sus manchas a mostrarlas.
Uno de los aspectos más importantes de la historia de Michaela DePrince es la evolución de su relación con su propia piel.
Durante su infancia, el vitiligo había sido utilizado por otras personas como motivo de rechazo. Con el tiempo, Michaela consiguió convertir esa experiencia en una parte de su historia personal.
Michaela DePrince habló abiertamente sobre el vitiligo y sobre la discriminación que sufrió por tener manchas blancas en la piel.
Su visibilidad fue especialmente significativa porque el vitiligo todavía puede generar desconocimiento, comentarios negativos y prejuicios en diferentes partes del mundo.
Al hablar de su experiencia, Michaela ayudó a mostrar una realidad diferente: una persona con vitiligo podía aparecer en grandes escenarios, desarrollar una carrera artística y ser reconocida por su talento.
Taking Flight, el libro que contó su historia.
En 2014 se publicó Taking Flight: From War Orphan to Star Ballerina, el libro autobiográfico que Michaela escribió junto a su madre adoptiva, Elaine DePrince.
La obra cuenta su infancia en Sierra Leona, su experiencia en el orfanato, su llegada a Estados Unidos y el camino que siguió para convertirse en bailarina.
El libro también permitió conocer con mayor profundidad las dificultades que tuvo que superar durante sus primeros años.
Más que una historia sobre ballet, Taking Flight es el relato de una niña que pasó de una situación de extrema vulnerabilidad a construir una carrera internacional.
Michaela DePrince también utilizó su fama para ayudar a otros.
Michaela no se limitó a desarrollar su carrera artística.
También utilizó su visibilidad para hablar sobre la infancia vulnerable y apoyar iniciativas relacionadas con niños afectados por conflictos y situaciones de pobreza.
En 2016 se convirtió en embajadora de War Child Holland, organización que trabaja para proteger a niños afectados por conflictos armados.
De esta manera, parte de su trabajo fuera del escenario estuvo relacionado con experiencias que ella misma había vivido durante su infancia.
¿Cuándo murió Michaela DePrince?
Michaela DePrince murió el 10 de septiembre de 2024, en Nueva York.
Tenía 29 años.
Tras conocerse la noticia, la familia compartió información adicional a través de una publicación de Facebook de su portavoz, Jessica Volinski.
La noticia de su muerte sorprendió al mundo del ballet y a muchas de las personas que habían conocido su historia a través de sus actuaciones, entrevistas y apariciones en medios de comunicación.
Su muerte también provocó numerosos homenajes de instituciones y personas vinculadas al mundo de la danza.
¿De qué murió Michaela DePrince?
La causa de muerte de Michaela DePrince no fue divulgada públicamente por su familia tras su fallecimiento.
Por ello, es importante no dar por ciertas las especulaciones que puedan aparecer en internet y distinguir entre la información comunicada por la familia y los rumores que no cuentan con respaldo público.
El legado de Michaela DePrince.
El legado de Michaela DePrince va más allá de los escenarios.
Fue una bailarina que alcanzó reconocimiento internacional, pero también fue una mujer que decidió hablar de una infancia marcada por la guerra, la pérdida, la discriminación y el vitiligo.
Su historia permitió que muchas personas conocieran el vitiligo desde una perspectiva diferente.
No como una simple característica de la piel, sino como una experiencia que puede estar acompañada de prejuicios, preguntas y dificultades emocionales, especialmente cuando aparece durante la infancia.
Al mismo tiempo, su trayectoria mostró que tener vitiligo no determina hasta dónde puede llegar una persona.
Michaela llegó a importantes compañías de ballet, actuó en escenarios internacionales, apareció en Lemonade de Beyoncé, publicó un libro y utilizó su reconocimiento para apoyar a niños afectados por conflictos.
Una historia que comenzó con unas manchas blancas.
Quizás una de las partes más impactantes de la historia de Michaela DePrince es recordar dónde comenzó todo.
Una niña con vitiligo, en un orfanato de Sierra Leona, encontró una fotografía de una bailarina y decidió que quería convertirse en una de ellas.
Años después, aquella niña terminó convirtiéndose en una estrella internacional del ballet.
Michaela DePrince murió demasiado joven, pero dejó una historia que continúa inspirando a quienes viven con vitiligo y a quienes alguna vez han sentido que una característica de su apariencia podía convertirse en un obstáculo para alcanzar sus sueños.
Su vida demuestra que las manchas de la piel pueden formar parte de una historia, pero no tienen por qué definirla por completo.
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Si quieres conocer más sobre la historia de Michaela DePrince y su relación con el vitiligo, puedes consultar nuestro artículo anterior:
👉 Famosos con Vitiligo │ Michaela DePrince
Esta nueva publicación amplía y actualiza aquella historia con información sobre su trayectoria como bailarina, su carrera internacional, su participación en Lemonade de Beyoncé y los acontecimientos posteriores a su fallecimiento.



Sugerencia de Red Vitíligo:
Red-Vitíligo recomienda hacer la visita a un Dermatólogo o Especialista con conocimiento o familiarizado en este padecimiento antes de optar y emplear cualquiera de los tratamientos o consejos de los que se habla aquí, ya que muchos de ellos necesitan de una supervisión médica.